Ver la foto de Pablo Casado frente al espejo con cara de pesar y frustración por los afectados, vivos y fallecidos, del coronavirus, me hace llegar un mensaje de absoluta falsedad, porque me parece una pose forzada, una imagen de mentira a la par que innecesaria, porque si lo que quiere es hacer llegar a la ciudadanía, en especial a sus votantes, su pesar por estos tiempos que nos ha tocado vivir.
Lo mejor que puede hacer es dejarse de fotos y de aparecer en televisión un día si y otro también, y meterse en su despacho a trabajar por paliar sus efectos y proponer soluciones a un gobierno al que no deja de darle palos, porque lo único que realmente le importa es estar en el puesto de Pedro Sánchez.
No ha dejado de usar a los afectados, en especial a los fallecidos, para ir de forma carroñera en contra del gobierno y reprochar todo lo hecho y no hecho una y otra vez. Es cierto que el gobierno ha hecho cosas mal, tarde y mal, desacertando en muchas decisiones, pero con reproches que ahora no tocan, no se soluciona esta crisis, también es cierto que ni el PP ni nadie en su lugar lo habría hecho mejor, porque al final hay algo que todos los demás habrían hecho igual, fiarse y guiarse por los expertos en las distintas materias que han aconsejado al gobierno.
En cualquier caso, a los muertos no se les utiliza, no se utiliza el dolor de sus seres queridos para hacer la herida más grande, y él lo hace mirándose al espejo.



