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jueves, 28 de mayo de 2020

«Cierre Al Salir Señoría»

    

     «Cierre al salir señoría», le ha dicho esta mañana Pablo Iglesias a Iván Espinosa de los Monteros en la Comisión para la Reconstrucción en el Congreso cuando el diputado de VOX abandonaba la sesión tras decirle el vicepresidente que «le gustaría dar un golpe de Estado, pero no se atreven. Para eso, además de quererlo hay que atreverse». Este es el segundo rifi-rafe de Iglesias con la derecha en dos días después de que ayer Cayetana Álvarez de Toledo le dijera ayer que es hijo de un terrorista, como respuesta a las reiteradas veces en que Pablo la llamó "Marquesa".

Este es el énesimo enfrentamiento entre izquierda y derecha desde que el COVID-19 nos azota, convirtiendo la pandemia en la excusa, más que la razón, para atizarse y debilitarse los unos y los otros sin tan siquiera respetar este periodo de luto nacional, especialmente el Partido Popular al gobierno, al que quiere debilitar y derrocar de cuanta forma sea posible, utilizando contra este todo lo que tiene a su alcance. Han convertido a la pandemia y con ella a nosotros, en un arma electoralista con la intención de la derecha de abrir más pronto que tarde, la posiblidad de unas elecciones generales adelantadas, crispando a la calle, diciendo hoy una cosa y mañana otra, provocando caceroladas y manifestaciones, en lugar de llamar a la calma y la prudencia que es lo que toca ahora, tiempo habrá de todo lo demás.

Hablan de altura de estado, cuando su altura, la de todos, ha sido muy bajita. Lo peor es que nosotros, los ciudadanos entramos al trapo y convertimos en nuestra una lucha que es suya. Nosotros deberíamos estar centrados en la nuestra que es contra la pandemía, deberíamos centrarnos en la prudencia y mantener todas las medidas de seguridad posibles para evitar los rebrotes que ya se están dando en lugares como Ceuta que incluso se plantea volver a la fase 0, este rebrote allí si debería hacernos reaccionar, porque si se da en un lugar tan pequeño, pues que no puede darse en nuestras grandes ciudades.

En cuanto a los políticos, particularmente me dan ganas de que se vayan todos y decirles uno a uno «cierre al salir señoría».

martes, 19 de mayo de 2020

Desconfinados Y Desfasados


Poco a poco se alivian las restricciones a medida que vamos saliendo del desconfinamiento, a medida que las cifras de contagios y fallecimientos bajan, más las segundas que las primeras, y de ese poco a poco nos tomamos mucho, quizá demasiado, y seguimos confiados o simplemente sin enterarnos de nada a pesar de que siguen insistiendo en las medidas de seguridad, a pesar de que se alerta de una posible segunda oleada del coronavirus que podría ser incluso peor que esta, seguimos saliendo a la calle sin mascarilla y sin mantener la distancia de seguridad, tanto así que el gobierno obligará a llevar mascarilla en todo momento, sobre todo en espacios cerrados, porque seguimos sin ejecutar bien las medidas que nos aconsejan tomar. Nos pensamos que con el calor el bicho es menos fuerte, o que se lo lleva el viento como se lleva las palabras, y salimos a hacer deporte como si de un domingo cualquiera se tratase.

Estamos más pendientes de ir de fase en fase y de hacerlo ya, que de hacerlo bien en cada una de ellas y acabamos por no hacerlo bien en ninguna. Queremos correr más que andamos, tanto que se ven obligados a poner fases intermedias entre una y otra, y es que tal vez no estemos para ninguna.

Imágenes como la de la playa de la Barceloneta, llena de gente haciendo deporte, sin mascarilla y sin mantener ninguna distancia de seguridad, es una buena prueba de ello.

Por no hacer bien las cosas es que vienen las obligaciones y prohibiciones, por no hacer bien las cosas es que corremos un alto riesgo de volver para atrás y quedar nuevamente confinados, y luego vendrán las protestas, las caceroladas y las culpas al gobierno, porque no tenemos criterio ni cabeza para hacer las cosas más allá de lo que nos dicen, nos dejamos llevar de la mano como borregos, y luego vendrán los lamentos, porque pensamos que no pasa nada o que ya pasó todo, y ni lo uno ni lo otro.

Nos dejamos llevar por esa guerra de poder que hay entre el gobierno central y los autonómicos, cuando la única guerra que debemos librar, nuestra guerra, es contra el coronavirus, y nos dejamos de tal manera que no nos damos cuenta de que al final quien realmente nos puede llevar, y por delante, es ese maldito bicho que tantos estragos está causando y que nos ha puesto la vida patas arriba.

Y así estamos desconfinados y desfasados.

viernes, 8 de mayo de 2020

Confinados Si, Confiados No

 
        Parece claro que no se están dando las cosas pensabamos que se deberían de dar, no las estamos haciendo bien, seguimos sin escuchar ni oir nada, ni a nadie y salimos como borregos o como pollos sin cabeza, es como un "vale, vale lo que tú digas", y hacemos lo que nos da la gana, lo hacemos mal, muy mal.

Salimos sin mascarilla, salimos sin guardar la distancia de seguridad, salimos si de un domingo cualquiera se tratase y nos sentamos a pie de playa unos con otros y bebemos como si nada, como si ya no hubiera virus y todo hubiese terminado, y nada a ha terminado ni el peligro es menor. Lo hicimos muy bien durante el periódo de confinamiento, en casa si tuvimos cabeza, fuera no, fuera se nos ha ido la pinza y nos hemos olvidado de todo, como si hubieramos salido de una burbúja de la que no debieron dejarnos salir. Ya no vemos ni leemos cuantos contagios hay por día, ni cuantos fallecidos, no vemos los pequeños repuntes que hay cada día y que hoy mismo llegan casi al 0,50% cuando hace unos pocos días eran del 0,30% de casos.

Parece que esto se haya convertido en una carrera por ver quien llega antes a un modo de normalidad sin mirar siquiera si realmente podemos iniciarla, y parece claro que no, no podemos y no sabemos. No se trata de ver quien llega antes, sino de quien llega mejor, es una carrera larga, de fondo y no por tiempos que no debemos acelerar. Hay quienes quieren y piden iniciar ya la Fase 1, como Madrid, a la que con buen critierio se le ha negado, pues es la más afectada con cerca de mil casos de contagio diarios, una locura. No debimos ni de iniciar la Fase 0, no con tantos casos, no si no somos realmente conscientes de la situación real, no debimos ni debemos darnos prisa, no la misma prisa con la que se propaga el virus porque el resultado es fatal. El riesgo de un rebrote, que no un repunte, no confundir, es alto y no se sabe en que medida pueda rebrotar, no se sabe cuanto pueda aumentar esa curva que con excesiva velocidada hemos querido bajar. Luego vendrán los lamentos y las críticas al gobierno por unas medidas nosotros, solo nosotros no supimos ejecutar, luego no valdrán caceroladas desde el balcón cuando más bien nos meremos un cacerolazo.

Solo una cosa está clara, confinados si, confiados no.

domingo, 3 de mayo de 2020

Desescalada: Fase Cero, Todos A La Calle

Desde que nos dijeron que ya podemos salir a la calle, con una serie de restricciones, normas y horarios, hemos dejado de escuchar y oír nada más, ha sido como si escucharamos la alarma del cole que indica el fin de clase y dejáramos de escuchar al profe mientras dice que hacer para la clase siguiente. 

Hemos salido en tromba como el preso que sale de la cárcel y nos hemos olvidado de todo lo demás, hemos dejado de mantener la distancia de seguridad con la gente en las calles, hay quienes se sientan a tomar el sol en la hora en la que se puede hacer deporte, vamos unos al lado de los otros cogidos del brazo o la mano como si todo hubiera sido un mal sueño y hubiésemos despertado ya, y no es así. 

No ha sido un mal sueño, ni ha terminado ya, el virus sigue entre nosotros, esperándonos a invadirnos y adueñarse de nuestros cuerpos. Puede ser que el riesgo sea menor, tampoco lo sabemos, pero es seguro que sigue ahí y en cualquier momento puede volver e iniciar un rebrote que el gobierno da por seguro. 

No podemos quejarnos de todo sin más, ni hacer caceroladas desde los balcones y las terrazas en protesta por las medidas que lleguen tarde o de manera insuficiente y después ser tan irresponsables de salir a la calle como si de un Domingo cualquiera se tratase sin pensar en nada más. 

Somos el transporte de ese virus, su hilo conductor, la ojiva que lo puede hacer detonar en cualquier momento, y mientras no entendamos todo esto y seamos conscientes de la nueva realidad, poco importará lo que haga cualquier gobierno, porque la buena aplicación de sus medidas tardías depende de nosotros. 

Es fácil echar balones fuera, pero está en nosotros como se dé esa nueva realidad a corto plazo.

El Punto G de la semana

Esta semana han sido varios los temas y figuras que han destacado y abierto las noticias de nuestro país.  En España, los principales protag...