Año de nieves, año de bienes, eso dicen, y si es cierto, por lo que ha caído estos días en buena parte de España ( pongo de ejemplo Madrid donde ha caído como nunca hemos visto muchos de nosotros ), este año debería de ser de muchos bienes. La situación ha sido, y aún es, pintoresca a la par que caótica, ha dejado fotos y vídeos de nuestras calles y nuestras gentes para el recuerdo, ha dejado paisajes muy invernales e incluso navideños, ha dejado imágenes de gente esquiando, con su tabla de snow, tirándose por la nieve e incluso alguno con un trineo tirado por perros, y todo ello sin necesidad de ir a la sierra o a una estación de esquí, porque ya las teníamos aquí, en nuestras propias calles. Esa, es la cara bonita de la moneda, la otra, ha sido caos, zonas que pueden ser calificadas como catastróficas, accidentes, falta de preparación y previsión ante la anunciada borrasca, y hasta algún fallecido por la tremenda nevada.
En nuestras calles se ha ido acumulando la nieve en cantidades realmente llamativas, y poco personal cualificado para quitarlas, tanto así que la misma presidenta de la Comunidad de Madrid pidió la colaboración ciudadana para ello, y son muchos los particulares que como buenamente pueden, la quitan. Pasa lo mismo para conseguir la sal que derrita la nieve que aún con sol, se resiste a irse y cuenta con la ayuda de las bajas temperaturas. Ha de ir uno mismo a por ella si no quiere salir de casa y tener un buen problema bajo sus pies. He llegado a leer que no se podía prever llegar a la situación que hemos llegado, y me pregunto ¿por qué no? si hacía días que sabíamos que venía en camino una gran nevada, esperando lo peor de ella para viernes o sábado. ¿Es tan difícil esperarse lo peor y anticiparse a ella con todo lo necesario?. Tengo la sensación de que este gobierno de Madrid, es un gobierno de improvisación que actua sobre la marcha, buscando el resultado inmediato o lo más a corto plazo posible, y me sirve como ejemplo de ello, el hospital para pendemias que se ha levantado bajo el gobierno de Ayuso y que tantos parches tiene. Se ha llenado y rellenado con personal de otros hospitales, con el deficit de personal que estos tienen, los resultados de algunas pruebas radiológicas se están viendo en el hospital de La Paz, en lugar de hacerlo en el propio Zendal, ha habido algún paciente que empeorando del coronavirus, se le ha trasladado al Gregorio Marañón, y tras este tremendo temporal que nos ha dejado Filomena, se ha visto un hospital con goteras y su personal trabajando entre y casi debajo de ellas.
El mundo del deporte tampoco ha escapado a esta histórica nevada, el fútbol ha padecido sus consecuencias, de formas varias. Algunos partidos han tenido que ser suspendidos sine díe, y otros aplazados a hoy. El avión del Athletic de Bilbao, no pudo aterrizar en Madrid, y tuvo que dar la vuelta, a algunos jugadores del Getafe CF se les ha visto empujando coches encallados en la nieve, y el Real Madrid, que casi vivió una odisea para ir a Pamplona, ha tenido que ir directo a Málaga para jugar la Supercopa de España, ante la imposibilidad de volver a casa, aunque creo que casi agradecerán ese cambio, porque ahora se encuentran en un hotel a pie de playa y con una sensación térmica de 20º, así que han salido ganando con el cambio.
Por suerte, y tras todo este caos y despropósito, siempre nos quedará el recuerdo esa parte divertida e incluso cómica de esta gran nevada, que hacía 60 años que no se daba en términos parecidos, y esperemos no volver a padecer en al menos otros 60.
Año de nieves, año de bienes.