Desde que nos dijeron que ya podemos salir a la calle, con una serie de restricciones, normas y horarios, hemos dejado de escuchar y oír nada más, ha sido como si escucharamos la alarma del cole que indica el fin de clase y dejáramos de escuchar al profe mientras dice que hacer para la clase siguiente.
Hemos salido en tromba como el preso que sale de la cárcel y nos hemos olvidado de todo lo demás, hemos dejado de mantener la distancia de seguridad con la gente en las calles, hay quienes se sientan a tomar el sol en la hora en la que se puede hacer deporte, vamos unos al lado de los otros cogidos del brazo o la mano como si todo hubiera sido un mal sueño y hubiésemos despertado ya, y no es así.
No ha sido un mal sueño, ni ha terminado ya, el virus sigue entre nosotros, esperándonos a invadirnos y adueñarse de nuestros cuerpos. Puede ser que el riesgo sea menor, tampoco lo sabemos, pero es seguro que sigue ahí y en cualquier momento puede volver e iniciar un rebrote que el gobierno da por seguro.
No podemos quejarnos de todo sin más, ni hacer caceroladas desde los balcones y las terrazas en protesta por las medidas que lleguen tarde o de manera insuficiente y después ser tan irresponsables de salir a la calle como si de un Domingo cualquiera se tratase sin pensar en nada más.
Somos el transporte de ese virus, su hilo conductor, la ojiva que lo puede hacer detonar en cualquier momento, y mientras no entendamos todo esto y seamos conscientes de la nueva realidad, poco importará lo que haga cualquier gobierno, porque la buena aplicación de sus medidas tardías depende de nosotros.
Es fácil echar balones fuera, pero está en nosotros como se dé esa nueva realidad a corto plazo.


Pienso lo mismo, tenemos que ser conscientes que es un virus que no se ve, que se transmite con mucha facilidad y que no sabemos como va a afectar a cada persona. Pero si no encuentra un huésped se acaba muriendo.
ResponderEliminarClaro, pero no es un solo bichito, son millones los que pululan por ahí que te infectan con una grandísima facilidad. Gracias por tu tiempo.
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